Buster Keaton

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La figura de Buster Keaton ha sido víctima de una atroz persecución durante el cine sonoro, del olvido posterior, y de una reivindicación cuando el anciano cómico estaba en las puertas de su muerte. Su carrera fue, además de personal, completamente insólita. Fue fiel a su personaje desde su primer corto, Fatty asesino (The Butcher Boy, 1917) de Roscoe Arbuckle, hasta The Scribbe (1966) de John Sebert, rodado poco antes de su final canceroso.

Treinta y nueve años de cine, aunque Keaton era ya un veterano al acceder a las pantallas. Joseph Francis Keaton nació el 4 de octubre de 1895 en Pickway (Kansas), la tierra de El mago de Oz, hijo de dos actores de variedades, Joseph Allie Keaton (1867-1946) y Myra Edith Cutler (1877-1965), más conocidos como Los dos Keaton, que pasaron a ser tres en 1899 cuando el pequeño Joe se incorporó al espectáculo, realizando las más increíbles piruetas hasta que un día se cayó en presencia de Harry Houdini, quién exclamó "What a buster!" (Qué espalda!), quedando rebautizado con este pseudónimo que le ha hecho célebre.La infancia de Buster transcurrió en teatruchos de provincias, camerinos, hoteles, hasta que en 1906 debuta como actor dramático en "El pequeño lord Fauntleroy". En 1913, Randolph Hearst quiere contratar al trío para rodar películas, pero el patriarca se niega.

Tras viajar a Inglaterra, la familia tiene problemas. El padre, muy aficionado al alcohol, hace la vida imposible a la madre y el joven Buster debe arreglárselas sólo. En 1917 está a punto de firmar un contrato en Broadway cuando casualmente se encuentra con Lou Anger, quien trabajaba en la productora de Joseph M. Schenck, quien le invita a visitar el rodaje de Fatty asesino. Roscoe Arbuckle, que conocía el número de "Los tres Keaton", le ofreció trabajo en aquel mismo corto iniciándose así su filmografía.

La etapa Fatty de Keaton viene a ser el equivalente a la etapa de Chaplin en la Keystone, una etapa de aprendizaje. Desde luego, los quince cortos rodados en estos primeros años están a años luz de los que les siguieron cuando Roscoe Arbuckle, tras instalarse en Hollywood, es contratado por la Famous Players dejando a Buster al frente de la productora.


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Plenitud creadora

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Buster, al regresar de la guerra en Europa, había recibido suculentas ofertas ya que su participación en los cortos de Fatty había llamado poderosamente la atención de todas las productoras pero decidió permanecer fiel a su protector hasta que éste se marchara dejándole el campo libre. Tras protagonizar un largo para la Metro, El crimen de Pamplinas (The Saphead, 1920) de Herbert Blaché, Keaton rueda una veintena de cortometrajes verdaderamente sensacionales destacando La mudanza (Cops, 1922) con la genial persecución de policías, Rostro pálido (The Paleface, 1921), la primera reivindicación del pueblo indio en el cine americano que tanto le ha maltratado injustamente.


La realización de estos cortos, debidos al propio Keaton con la ayuda de Eddie Cline o Malcolm St. Clair, demuestran la superioridad narrativa, la perfección estilística del cineasta, que en ciertos aspectos llegó a superar al mismísimo Chaplin aunque ambos cómicos jamás se consideraron rivales, ayudándose mutuamente y convirtiéndose en excelentes amigos.


Al conseguir la madurez creadora, Buster Keaton pasó al largometraje rodando una serie de obras maestras de la comedia universal. En Las tres edades (The Three Ages, 1923) parodió con todo cariño la Intolerancia (Intolerance, 1916) de David Wark Griffith, pero en La ley de la hospitalidad (Our Hospitality, 1923) el cineasta de la cara seria, el gran cara de palo, como se le conocía porque no reía jamás, consiguió sublimar su arte cómico basado en la inteligencia y en la sorpresa con secuencias que eran un completo derroche de ingenio.


En el viejo y romántico sur, dos familias se enfrentan en una eterna enemistad a muerte. Sin embargo, dos retoños de ambos clanes (Buster Keaton y Natalie Taldmage, su esposa en la vida real) caen enamorados. Ante la desesperación del padre de la chica, el novio se instala como invitado en su mansión porque una antigua ley sudista prohíbe hacer el menor daño a los huéspedes es la ley de la hospitalidad.


El moderno Sherlock Holmes (Sherlock Junior, 1924) está considerada obra maestra del surrealismo. Keaton es operador de cabina en un cine, sueña que entra en la pantalla y vive las aventuras de la película que se proyecta. El navegante (The Navigator, 1924), asimismo genial, es una aventura que transcurre en un trasatlántico que va a la deriva, donde se encuentra un millonario desengañado por el amor.

Las siete ocasiones (Seven Chances, 1925) contiene la persecución más alucinante jamás filmada. Tras publicar un anuncio de que Keaton se casará con la primera mujer que se presente en la Iglesia, el templo se llena de arpías que irritadas le perseguirán para darle una paliza. El rey de los cowboys (Go West, 1925) transcurre en el Oeste americano, con la delirante amistad de Keaton con una vaca que inspiró un poema a Rafael Alberti.

En la misma línea, El boxeador (Batting Butler, 1926) es una nueva aportación al mundo del equívoco, para deslumbrar a su amada Keaton se hace pasar por boxeador. El maquinista de la general (The General, 1926), obra maestra absoluta de su autor, ambientada en la Guerra Civil americana muestra la más divertida persecución en tren, así como la más perfecta realización de un comedia que se recuerde, así como una inteligente utilización del gag.


Con El colegial (College, 1927) y El héroe del río (Stemboat Bill jr, 1927), Buster vive sendas aventuras románticas, el primero ambientado en una universidad americana y la segunda en un puerto fluvial que se ve arrasado por un ciclón, dando lugar al célebre gag de la casa que se desmorona encima suyo pero, oh milagro, la ventana coincide con su cuerpo y no le causa el menor daño.


Desgraciadamente las ambiciones personales del productor Joseph M. Schenck, que no quería estar a la sombra de Keaton, y la codicia de Louis B. Mayer que deseaba obtener los suculentos dividendos de los films del gran cómico, motivaron que éste pasara a la Metro-Goldwyn-Mayer perdiendo toda su autonomía.


Pero sus siguientes títulos aún estaban a la altura de su prestigio, El cameraman (The Cameraman, 1928) es un bello recuerdo de los primeros cámaras que filmaban los acontecimientos cotidianos, y El comparsa (Spite Marriage, 1929) recuerda aquellas personas que aparecen siempre en papeles insignificantes en las obras teatrales.

Primeros talkies

Al llegar el cine sonoro, Keaton se adaptó sin problemas, desmintiendo las continuas equivocaciones publicadas al respecto. Tras aparecer en Hollywood Revue (The Hollywood Revue, 1929), protagoniza Free and Easy (1930), su primer largometraje sonoro sobre los entresijos de la industria cinematográfico obteniendo un éxito inusitado. En España se exhibió una versión española, rodada en castellano por el propio Keaton, Estrellados (1930) con actores hispanos y diálogos castellanos del cineasta catalán Salvador de Alberich. Raquel Torres, que luego trabajó con los hermanos Marx en Sopa de Ganso, era una aspirante a estrella, ayudada por un pueblerino enamorado de ella. Keaton no sólo se atrevió a hablar en ambas versiones, sino que incluso llegó a cantar y bailar con cierta gracia. Por cierto una copia de este film puede ser visionada en la Filmoteca Nacional de España en Madrid.


La voz de Buster Keaton era muy buena, pero muy grave, contrastando con su imagen desvalida. En las versiones españolas apenas se le entendía, pero ese defecto aún hacía reír al público hispano. Tanto Free and Easy como Estrellados fueron uno de los grandes éxitos de la Metro en aquel año, dejando muy satisfecho a Louis B. Mayer.

Doughboys (1930), exhibida en TVE como Reclutas, fue su última obra maestra. Un alegato antibelicista mostrando lo absurdo de la guerra. Sally Eilers, procedente de la Keystone, fue su pareja en este largo sonoro que también tuvo versión española, De frente marchen (1930), con la bella donostiarra Conchita Montenegro sustituyendo a la anterior.


Pero unos hechos oscuros iban a enturbiar el futuro de este cineasta, amargado por las presiones del estudios, los caprichos de su esposa Natalie Taldmage, cayendo en el alcoholismo y viendo como sus mejores proyectos eran cancelados para ser sustituidos por otros donde no podía demostrar la grandeza de su arte.

La muerte de un arte

Si el día en que Buster Keaton entró en la Metro podía considerarse fatídico, por haber perdido su libertad de creación, mucho más lamentable fue la fecha en que Lawrence Weingarten, ayudante de producción de la Metro-Goldwyn-Mayer, se casó con Sylvia Thalberg (hermana del talentoso productor Irving Thalberg). Fue en 1928 y un año después ascendió al cargo de productor ejecutivo, debutando en el nuevo cargo con Broadway Melody (Broadway Melody, 1929) de Harry Beaumont. Tras un trío de películas menores con Marie Dressler, Thalberg le encargó a su cuñado la producción de los próximos títulos de Buster Keaton.


Tras rodar Pobre tenorio (Parlor, Bedrom and Bath, 1931), una comedia con tintes picantes, elemento extraño en la filmografía del gran Cara de Palo, un film completamente anódino, Weingarten (que en las anteriores cintas de Keaton para la Metro había tenido trabajos secundarios) impuso al gran cineasta una serie de títulos que le arruinaron completamente la carrera.


Las calles de Nueva York (Sidewalks of New York, 1931) fue un duro revés para Keaton, al que echaron injustamente la culpa del desastre ya que Thalberg no se atrevió a acusar a su propio cuñado quien además tuvo la nefasta idea de emparejar al gran cómico del silente con un actor procedente de Broadway, Jimmy Durante, que si como secundario era eficaz y simpático, como estrella fracasó completamente por carecer de la suficiente personalidad para llevar una película.


Tanto El amante improvisado (The Passionate Plumber, 1932) como Piernas de perfil (Speak Easily, 1932) y posteriormente Queremos cerveza (What no Beer?, 1933) fueron auténticos desastres de taquilla, amargando la existencia de Buster Keaton que veía impotente como su carrera se iba al traste por la incompetencia de Weingarten.


Irving Thalberg era un productor de gran talento, uno de los cerebros más claros de Hollywood, a pesar de su corta edad, pero que por desgracia era débil de salud. Un infarto le apartó del estudio, circunstancia que Louis B. Mayer aprovechó para deshacerse de los actores y técnicos leales a Thalberg. Es sabido la gran rivalidad que había en la Metro entre el mítico productor y el gerente de la productora cuyas visiones del cinematógrafo y de la vida eran radicalmente distintas.


Cuando Mayer requirió a Keaton para una exhibición en los estudios y no estaba disponible, aprovechó la oportunidad para despedirle. En el mismo año, 1933, Natalie Taldmage obtuvo el divorcio y le arrebató hasta el último dólar. Joseph Schenck, marido de la actriz Norma Taldmage y cuñado de Natalie, tenía un hermano, Nicholas Schenck, alto ejecutivo de la Metro con oficina en Nueva York. El clan Schenck-Taldmage azuzaron la prensa en contra de Buster Keaton, a quien los elementos puritanos jamás le perdonaron su apoyo otorgado a Roscoe Arbuckle en el escándalo de 1921.


Al ser expulsado de la Metro de forma tan humillante, ningún estudio le quiso dar trabajo. Tiempo después, Irving Thalberg, se recuperó del infarto, volvió a los estudios e intentó reparar el daño que se le había hecho a Keaton consiguiéndole un contrato como asesor técnico, pero en 1936, durante el rodaje de Un día en las carreras con los hermanos Marx, el legendario productor fallece inesperadamente de otro infarto. Su hermana Sylvia también sufrió la misma suerte en un corto espacio de tiempo, así Weingarten libre de su relación con Thalberg pudo continuar en la productora del león hasta sus últimos días, en 1975.Buster Keaton no pudo recuperarse nunca más de esta amarga experiencia. Rodó una serie de cortos sonoros para la Educational Pictures, de menor presupuesto de su época gloriosa, pero aunque alguno de ellos tuvieran dignidad y gracia estaban muy por debajo de su talento. En 1940 rodó otra serie de cortos aún peores para la Columbia, dirigiendo además tres documentales para la Metro. El resto son apariciones secundarias.


No obstante el gran cómico intentó reverdecer sus laureles en el extranjero. El rey de los Campos Elíseos (Le roi des Champs-Elysees, 1934) de Max Nosseck fue un film francés muy divertido, mucho mejor que los producidos por Weingarten, pero sufrió una pésima distribución; The Invader (1934) de Adrian Brunel, rodado en Inglaterra, fue un rotundo fracaso por las pésimas condiciones de producción; doce años después vuelve a intentar reverdecer laureles en Méjico, pero El moderno Barba Azul (1946) de Jaime Salvador tampoco le funcionó.

Ya anciano intentó quemar sus últimos cartuchos con Guerra a la italiana (Due marines e un generale, 1965) de Luigi Scattini, emparejado con Franco Franchi y Ciccio Ingrasia.En los últimos años, Buster Keaton reconquistó en parte su estrella gracias a la televisión, The Buster Keaton Show (1950-1951) fue líder de audiencia en la Costa Este, pasando a protagonizar diversos telefilmes en calidad de actor invitado. Recordemos en esta última etapa su participación en Candilejas (Limelight, 1952) con su esperado encuentro con Charles Chaplin, secuencia que resume lo mejor de la pantalla cómica de todos los tiempos. No nos olvidemos tampoco de su último largometraje rodado en España, Golfus de Roma (A Funny Thing Happened on the Way to the Forum, 1966) de Richard Lester, en el papel de Erronius. Era septiembre de 1965. Luego partió hacia Canadá para rodar su postrer corto, The Scribe (1966), y el telón bajó para siempre falleciendo al lado de su tercera esposa, Eleanor Keaton, ex bailarina que siempre fue fiel a su memoria.


Ignorado durante mucho tiempo por los historiadores cinematográficos, Buster Keaton vio en sus últimos años cómo se le hacía justicia y por fin ocupaba el lugar que le correspondía, el de rey de la comedia.


Bibliografía

BUSTER KEATON de Carlos Fernández Cuenca, Filmoteca Española.

BUSTER KEATON de Eduard José. Carlos Rentero.

BUSTER KEATON de Marcel Oms,

BUSTER KEATON de Salvador Sáinz, Royal Books 1994

BUSTER KEATON CONTRA TODA INFECCIÓN SENTIMENTAL de José Luis Guarner, recopilación de entrevistas

LAS MEMORIAS DE BUSTER KEATONautobiografía de Buster Keaton, Edhasa.

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